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EL HONOR Y LA DEFENSA NACIONAL

Grl. Br. José J. Mazzeo

Frente al fenómeno inevitable de la globalización, presidido por los países del primer mundo, el autor enfatiza el auge de las crisis de crisis, donde los valores humanos y el honor nacional muestran un progresivo deterioro que no encuentran fórmulas de optimismo y esperanza.

Concluye su análisis el Grl. Mazzeo, enfatizando que la profesión militar también se halla sujeta al Punto de Honor Militar, un reclamo que las Fuerzas Armadas deben asumir para que la Defensa Nacional no ofrezca fisuras ni riesgos inesperados.




Introducción

El final del siglo XX, se caracterizó por el incremento de la incertidumbre en la vida del hombre y la sociedad a la cual pertenece. Actualmente vivimos en ella con la repercusión, que en nuestra forma de vida, que viene ocasionando y estimativamente ocasionarán, las inmolaciones culturales-propedeúticas de una nueva civilización derivadas de la dinámica de los cambios, la complejidad científica tecnológica y el desarrollo de la globalización.

Nos encontramos ante la necesidad que la sociedad contemporánea genere nuevas estructuras, pues el ordenamiento social que las guiaba casi no funciona. Advertimos, asimismo, que las instituciones del Estado-nación demoran en adaptarse, producto de la dinámica influencia de las nuevas expresiones culturales.

No obstante, son los países desarrollados los que para acompañar el cambio han adaptado mejor sus estructuras políticas, económicas y sociales en consonancia con las nuevas reglas de juego, en particular de la globalización.

Bajo la influencia de las grandes empresas transnacionales, el mundo se ha ido regionalizando económicamente, no respetando límites geográficos, sino generando nuevos espacios demarcados por fronteras tecnológicas. Éstos fueron establecidos por la gran maquinaria productivo-tecnológica y financiera de los intereses supranacionales, que han creado vías seguras para las inversiones e intercambios internacionales. Este efecto centrífugo, producto de la globalización, ha afectado en mayor medida a las naciones que todavía no han alcanzado su propio modelo, al carecer éstas de doctrinas y direcciones definidas y que a su vez vienen provocando la modificación del concepto clásico de soberanía del Estado-nación en el presente siglo.

Así, los países de menor desarrollo se encuentran prácticamente


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estancados, en una actitud quedantista que, en algunos casos, han desnaturalizado el ejercicio del poder soberano que les compete, como consecuencia de que sobre ellos se ejercen nuevas formas de poder desde el ámbito internacional. La crisis de crisis que padecen han erosionado las estructuras institucionales. Producto de ello afloraron en la superficie de

dichos países la corrupción, el libertinaje, las deformaciones sociales, la violencia, los estallidos sociales, las rivalidades políticas, los partidos políticos convertidos en corporaciones para la toma del poder y la destrucción de las riquezas y del medio ambiente.

El materialismo que ahoga el silencio de la riqueza espiritual de la dignidad humana, relega al hombre de valía e idoneidad, en beneficio de los ambiciosos y corruptos. Ello ha subvertido el sistema de valores y afectado el Honor Nacional. Esta afectación o desvalorización ha ubicado a la sociedad en una encrucijada ético-social, que incide y deteriora las estructuras del Estado-nación.

Honor Nacional

El Honor Nacional es el nervio que anima a todas las instituciones, mediante usos y costumbres que se generan en la moralidad, la honradez y pureza de las acciones en juego e impulsan al más exigente cumplimiento de nuestros deberes respecto del prójimo y de nosotros mismos.

El Honor Nacional, que es estructurado por las acciones desarrolladas por el poder político, influye sobre sus instituciones; es básico a los efectos de la Defensa Nacional, no sólo y exclusivamente para las Fuerzas Armadas, sino para todas las instituciones, profesiones u oficios, por ser ésta una responsabilidad compartida de todos y cada uno y el más útil para la ventura institucional del Estado como nación.

Cuando existe ausencia del debido Honor Nacional, producto de omisiones o falencias, acciones políticas encontradas, inexistencia del ejemplo, corrupción, enfrentamientos institucionales, incredibilidad en la justicia, abuso del poder, ausencia de la verdad, desjerarquización del sistema de valores, impunidad, inseguridad, etc., la crisis generada obliga a las instituciones fundamentales a realizar una análisis institucional autocrítico para rescatar al deber profesional, acorde con la responsabilidad republicana que a cada uno le compete.

Se puede inferir que el Honor Nacional afectado o ausente debilita al Estado-nación, al disminuir el impulso para el cumplimiento de los deberes institucionales, lo cual incide negativamente en la Defensa Nacional. Ello pone en riesgo no sólo la obtención del necesario bienestar general, sino, y lo que es más peligroso, la paz y la supervivencia.


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Punto de Honor

El Punto de Honor es la base donde el ciudadano, según su profesión u oficio, sustenta su honor. Cada institución, cada profesional debe poseer su Punto de Honor; para el sacerdote es la santidad; para el magistrado la justicia; para el comerciante la buena fe; para el militar el deber; etc.

El ciudadano, al elegir una profesión, normalmente la realiza guiado por la orientación de una dirección que es la vocación. Ésta presupone una inclinación natural con miras a una actividad determinada, que para su concreción requiere de una aptitud acorde. Ello provoca que el accionar individual sea ejercido con el espíritu adecuado y la necesaria capacitación profesional que genera beneficios para el prójimo y por ende a la sociedad íntegra. Cumple de esta manera con el Punto de Honor profesional e institucional.

Toda profesión es una actividad personal realizada en orden a un fin trascendente. Su función social es el objetivo y al mismo tiempo la característica más importante. El profesional, al desarrollar su cometido, deberá hacerlo en función social y por tal motivo siempre se encontrará indisolublemente ligado con la moral de su ejercicio.

El basamento moral en el cual descansan las prácticas societarias, es capital para las comunicaciones en las comunidades. Su influencia es imprescindible a fines del conocimiento y entendimiento entre ellas. El nivel moral de las prácticas desarrolladas no sólo incide sobre las comunidades profesionales, con miras al cumplimento de sus respectivos deberes y responsabilidades, sino que también influye positivamente la sociedad y en el uso de las buenas costumbres.

Se hace preciso y necesario resaltar y rescatar para el profesional la dignidad de lo humano dentro de la autoridad que le concierne. Es por ello que tanto la dignidad como el Honor Nacional, son fundamentales para consolidar en las instituciones la legítima autoridad y el cumplimiento de su misión específica.

La afectación del Punto de Honor profesional, conjuntamente con la actual crisis de valores, han derivado en oportunidades hacia fines e intereses personales y sectoriales, que en su afán de lucro en nada contribuyen al bienestar general, creando con su accionar un sistema moral subjetivo y maleable. Esta situación incide e interesa tanto al ejercicio institucional como al profesional, con el consiguiente deterioro de las instituciones. Lo citado, obliga a rescatar de las crisis el Punto de Honor de cada una de ellas. Para ello es menester _estimativamente_ el análisis profundo de la relación entre los usos,

modos y costumbres, con el debido ejercicio de la responsabilidad


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El examen de las crisis institucionales vividas servirán para fijar bases que revaloricen en cada profesión su Punto de Honor.


profesional, a fin de determinar los modos de acción a seguir. Asimismo, el examen de las crisis institucionales vividas, servirán para determinar las bases que permitan revalorizar en cada profesión su Punto de Honor para devolverles su real significado. Se estima, que de esta manera se evitará que las profesiones sean consideradas como un empleo o medio de lucro; como un servicio al prójimo y a la sociedad.

 

Punto de Honor Militar

El honor es privativo del hombre de armas, pero no puede ni debe faltar en una institución armada. Es un estímulo insuperable para el cumplimiento de todos los deberes institucionales y del Estado.

La influencia socializante de los usos, modos y costumbres, constituye para el caso particular de la comunidad militar, una positiva acción para con la disciplina, siempre y cuando l sea noble y pura y estén ligadas al Honor Nacional que la anima.

La profesión militar es una vida honorífica donde el ciudadano soldado que la integra pone su vocación de servicio, con ofrenda de vida, en beneficio de sus conciudadanos. Como consecuencia, el Estado-nación lo honra concediéndole el derecho de portar armas, pues reconoce el valor de su vocación y la adhesión a los intereses de todos. Ello constituye en sí, la expresión humana más elevada de un ser, puesta al servicio de la sociedad y por tal constituye el aspecto más saliente y elevado del Punto de Honor Militar.

En la vida militar la incidencia del Honor Nacional y la disciplina institucional, influyen fortaleciendo el ánimo profesional, el amor al orden, la virtud de la obediencia y la confianza en sí y en los camaradas de armas. Obliga al ciudadano soldado, sin distinción de jerarquía, a redoblar los esfuerzos para cultivar y acrecentar la disciplina del deber, pues ello contribuye al orden institucional. Genera, sin excepción entre todos sus integrantes, la subordinación, grado a grado, imprescindible para cumplir con todos los deberes.

En circunstancias en que por diversas causas el Punto de Honor Militar se vea afectado, será necesario, a través de un análisis similar al citado Punto de Honor, revalorizarlo, considerando la grave responsabilidad republicana de la Defensa Nacional que les cabe a las Fuerzas Armadas, dentro del respeto y cumplimento de las exigencias de la Ley Fundamental de un país.

Estimativamente se hace conveniente desmenuzar todas las experiencias críticas vividas a fin de determinar sus "por qué", para así encontrar

los cursos que nos permitan hallar el rumbo hacia el Punto de Honor


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Militar. Se aprecia necesario ello por considerar que la redimensión de las buenas costumbres y usos castrenses son capitales para paliar situaciones críticas.

Sabemos que la moral institucional de un Estado, ligada al honor, son condiciones básicas de las instituciones armadas en razón de las exigencias de la Defensa Nacional.

Cuando la moral institucional se lesiona, es lógico pensar que al unísono se afectará a todos los integrantes de la escala militar. Asimismo, si la influencia ejercida es de un grado de gravedad importante, afectará no sólo la preparación, sino

también la ejecución de las acciones y operaciones militares, tanto en el orden individual como institucional.

La trascendencia del Punto de Honor Militar en las instituciones armadas nos permite rescatar de la historia las palabras que en el sitio de Troya expresó Casandro: "Predicad a vuestros soldados el fanatismo del honor, la adhesión a los intereses de todos, la religión del deber, pues todos los milagros de los ejércitos antiguos y modernos, se han debido más a los sentimientos que animan a los soldados que a la fuerza material de las masas y al genio de sus jefes. Si la corrupción se introduce en vuestro ejército ¿dónde hallaréis defensores cuando llegue el peligro?"

La Defensa Nacional es patrimonio y responsabilidad de todos y cada uno de los ciudadanos de un país, pero la primera responsabilidad le compete al Poder Político con su correspondiente ejemplo a nivel nacional.

El Honor Nacional que de aquél emana, es capital para las instituciones de una nación, dado que ello impulsa el cumplimiento de todos los deberes institucionales, no sólo para el logro del bienestar general sino además de la Defensa Nacional, pilar de la supervivencia de una sociedad.


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