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COREA DEL NORTE

EL EJE DEL MAL

Grl. Br. Alfredo Manuel Arrillaga1

El autor de la nota trata un tema latente con repercusión mundial ¿Los EE.UU. tomarán la decisión de atacar Corea del Norte y arriesgarse a crear un polo de conflicto que involucre a Corea del Sur, Japón, China, Taiwan y aun Rusia?

El titulado "Eje del Mal" lo estimula, pero los riesgos superan una decisión extrema, cuyas secuelas en Irak y en el resto de Medio Oriente obligan a meditarlo profundamente.

Como enfatiza el general Arrillaga, las guerras preventivas _encuadradas en la Estrategia de Seguridad de los EE.UU._ conllevan una idea-fuerza que, en este caso, conforman riesgos que pueden involucrar a toda la humanidad.

Las consecuencias de la guerra en Irak _de resultados aún inciertos_ constituyen una severa advertencia que excede la intención del país del Norte.




El ataque terrorista a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 dejó nula la hipótesis de la imposibilidad de una acción de gran magnitud contra el poderío norteamericano en su propio territorio. Los EE.UU., única superpotencia mundial, reaccionó como un león herido atacando a los responsables del atentado en el lejano Afganistán, lugar donde ubicaba físicamente al autor intelectual, Ben Laden, del desastre producido. 

Terminada exitosamente la operación militar contra los talibanes, pero sin encontrar al líder del grupo terrorista Al Qaeda, los EE.UU. a través de su presidente, George W. Bush, puso en ejecución su nueva política contra el llamado Eje del Mal, conformado por Irak, Irán y Corea del Norte, destinada a eliminar las armas de destrucción masiva, evitando su proliferación en manos terroristas.

1 Vicepresidente 2º y Presidente Subcomisión Cultura del Círculo Militar.


El eje del mal - Corea del Norte



La guerra contra Irak, que podría considerarse punitiva, ha finalizado con la derrota del régimen liderado por Saddam Hussein. Guerra provocada por el ataque de los EE.UU. y su aliada incondicional Gran Bretaña, ante denuncias, aún hoy no probadas, de políticas erráticas basadas en el incumplimiento a las exigencias de las inspecciones dispuestas por las Naciones Unidas y a la Resolución 1441 del Consejo de Seguridad. La contienda ha terminado, pero la búsqueda de armas de destrucción masiva que convalidarían este conflicto no ha tenido éxito pese a los esfuerzos realizados.

Las consecuencias de este accionar de los EE.UU. y Gran Bretaña se han transformado en graves errores de política internacional al ignorar al Consejo de Seguridad en sus resoluciones, a sus aliados europeos en su oposición a la guerra y a problemas futuros que podrán generarse por su unilateral proceder. Irak fue derrotada, pero aún la resistencia a las fuerzas extranjeras de ocupación, causan bajas en sus filas y las manifestaciones civiles multitudinarias demuestran su descontento al actual gobierno de ocupación. Pese al poderío militar, estos aspectos no han podido ser solucionados por los EE.UU. y Gran Bretaña, manteniéndose un conflicto latente con características muy particulares.

¿Podrá el presidente Bush con su nueva estrategia de Guerra Preventiva, cuya interpretación sería como aquello que el que pega primero pega dos veces, defender los intereses de los EE.UU. y aun el de los ciudadanos norteamericanos en cualquier parte del mundo? ¿Logrará así derrotar al terrorismo en el orden mundial?

Pero no es intención de este artículo adentrarnos en esta probable contienda bélica, sino analizar a Corea del Norte involucrada en el llamado Eje del Mal y por lo tanto pasible de la estrategia de los EE.UU. como una amenaza a su propia seguridad.

Esta nación, actor estratégico de una inestable región como es el Sudeste Asiático para la política internacional, ha realizado un importante desafío, no sólo a los EE.UU. sino también a los organismos internacionales de control o regulación en materia de política nuclear, poniendo en servicio instalaciones clausuradas en un pasado reciente por esos organismos de control mundial y anunciando así la reanudación de sus actividades nucleares.

¿Qué pasó? Los EE.UU. no tuvieron la misma reacción que contra Irak a pesar que el dictador norcoreano Kim Jong II lo desafió proclamando ser poseedor de un peligroso arsenal nuclear y realizando pruebas con misiles de distintos tipos, algunos con alcances intercontinentales, como demostración de su capacidad bélica.

¿Pesará en la decisión norteamericana su historia de fracasos bélicos en esa región como los de Indochina al relevar a Francia, o en la Guerra de Corea o en la más cercana en el tiempo, la de Vietnam?

Corea del Norte posee fuerzas armadas bien equipadas e instruidas, a diferencia de las presentadas por Irak en el conflicto que enfrentaron a las de los EE.UU. y sus aliados. Otra consideración a tener en cuenta es la naturaleza del teatro de operaciones, que disminuiría apreciablemente las ventajas tecnológicas que hoy presentan las fuerzas norteamericanas.

Si luego de Irak, los EE.UU. decidieran atacar a Corea del Norte se puede apreciar que ésta invadiría de inmediato a Corea del Sur agravando el conflicto. Las fuerzas norteamericanas no tendrían la ventaja de realizar una gran concentración como en Kuwait; las características del Sudeste Asiático obligarían a los EE.UU. a planear y ejecutar una gran operación aeronaval si desean atacar a Corea del Norte. Es importante recordar que tanto la República Popular China como Rusia son fuertes aliados de este país; Vietnam, se aprecia, tampoco estará al


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lado de los EE.UU. y los otros países de la región como Japón, no influirían con un posible apoyo a una acción armada contra este integrante del Eje del Mal.

La decisión de los EE.UU. de atacar a Corea del Norte impulsaría a ésta a buscar de inmediato el logro de su objetivo político estratégico nacional: unificar la península coreana bajo un régimen comunista; en la práctica sería anexar a Corea del Sur mediante su invasión.

¿Podría la República Popular China obtener ventajas de un conflicto de estas características y recuperar a Taiwan mediante la acción armada? ¿Cómo reaccionarían los EE.UU.?

Una contienda en el Sudeste Asiático no es tan predecible como la desarrollada por los EE.UU. y sus aliados contra Irak.

Si Corea del Norte puede considerarse como un probable y futuro teatro de operaciones, sería oportuno recordar sus principales características.

Componente geográfico

Su superficie es de 120.538 km2, limita al sur con Corea del Sur, siendo su límite el conocido paralelo 38, pese a que en realidad no lo hace tan exacto en su recorrido. Más bien la separación de estas dos repúblicas esta demarcada por las posiciones alcanzadas el último día de combate de la Guerra de Corea (1950-1953). Esta frontera es de naturaleza inestable por los conflictos que se producen con frecuencia, lo que obliga a la presencia permanente de una comisión mixta para sus soluciones.

El límite norte con Manchuria está materializado por los ríos Yalu y Tunen. El terreno que caracteriza las regiones de este país es de una topografía accidentada. El norte, con una zona montañosa, continuación de la orografía manchuriana, separada de ésta por el río Yalu y extendida hacia el sur hasta el istmo de Pyongyang. Presenta las mayores elevaciones del terreno en esta zona, representadas por los macizos de Kwanmobong (2541 m.) y el de Pujon (2522 m.), separados por el valle Hechom. El clima en esta región varía entre los 16° bajo cero en invierno y 28° en verano. Las lluvias alcanzan hasta los 800 mm. anuales, siendo más frecuentes durante los meses de junio a septiembre. Las características propias de esta zona la hacen inhóspita para la vida humana.

La región central muestra la existencia de una cadena montañosa que orientada de norte a sur divide las zonas costeras del mar Amarillo de las del mar de Japón. Existe una única vía de comunicación entre estas zonas, materializada al norte por el macizo de Haramsan (1486 m.) y al sudeste por una serie de montañas de diversas alturas. El clima no es tan extremo como en el norte del territorio, pese a ello la población busca para establecerse el litoral y los valles bajos. Para finalizar el enunciado de este componente geográfico deben tenerse en cuenta las llanuras litorales del mar Amarillo, aptas para el cultivo y de gran valor económico, contrarias a las angostas del litoral del mar de Japón, que pese a ello adquieren importancia al nordeste de Wonsan.

Del estudio topográfico de este probable teatro de operaciones se puede apreciar que el mismo dificulta maniobras terrestres con elementos blindados y mecanizados, en contraposición a las de Irak; tampoco facilita una gran concentración previa de medios en la frontera con Corea del Sur; la alta tecnología norteamericana vería reducida su eficacia.


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Componente sicosocial

En su historia, la península coreana muy pocas veces conoció y pudo ejercer su independencia política. Su situación geográfica en esa inestable región asiática la hizo ser dominada en distintas épocas por sus vecinos; así su componente sicosocial guarda influencia de sus conquistadores, China, Manchuria, Japón y hasta Rusia, que ejercieron su ocupación durante los últimos cuatro milenios.

La división de Corea en dos naciones fue una consecuencia de la IIa. Guerra Mundial ya que la zona norte fue ocupada por las fuerzas de la URSS y la sur, por las de los EE.UU. al derrotar al ejército japonés, que la ocupaba desde hacía más de cincuenta años, fijándose como límite entre los dos Estados el paralelo 38. La unificación de la península coreana fue imposible a partir de esta circunstancia. La población de Corea del Norte se estableció preferentemente en las zonas litoraleñas y valles internos, no existiendo así una distribución regular en el territorio, pero sí dando lugar a la formación de importantes centros poblados separados por zonas prácticamente deshabitadas. Su población ha sufrido recientemente períodos de gran pobreza dominados por el hambre, pero pese a ello el sistema comunista de gobierno no fue afectado en su poder ni en la conducción del Estado. Dadas las características políticas de esta república, la religión se encuentra limitada en su desarrollo; pese a ello, sacerdotes católicos, pastores protestantes, monjes budistas y representantes de otras iglesias realizan sus actividades religiosas sin inconvenientes. La historia religiosa coreana del año 1866 marca un hito de martirio y persecución a los cristianos donde, en ese período, fueron muertos dos obispos, siete sacerdotes y más de 10.000 fieles.

Sobre este componente se puede apreciar que la población de Corea del Norte y por ende sus fuerzas armadas, están acostumbradas a superar situaciones de penurias. El abastecimiento de alimentos para sobrellevar acciones bélicas, por sus costumbres alimentarias, es muy distinto al exigido para el soldado norteamericano u occidental, no necesitando grandes movimientos de elementos o largas columnas logísticas para ello.

Componente económico

Corea del Norte ha desarrollado en este campo su política nuclear no sólo en el ámbito civil sino también en el militar. Ha logrado progresos de alta tecnología en el área de las comunicaciones, en la automotriz, en la textil e industria bélica, entre otras áreas económicas. Se destaca también por su progreso en el desarrollo misilístico donde ha demostrado poseer sistemas de alcance intercontinental y capacidad exportadora de estos productos. Por sus características geográficas no es tan apta para lograr cultivos cerealeros en gran escala como Corea del Sur, pero sí es rica como zona minera y boscosa. La presencia de grandes yacimientos de carbón y hierro le ha permitido desarrollar, en relativo poco tiempo, una importante industria siderúrgica ayudada por la existencia de otros minerales, como ser tungsteno, cobre, plomo y zinc. Un dato oficial expresa que el campesino cosecha en su tierra la cantidad suficiente para alimentar a su familia y otra más; con ello se quiere destacar su fortaleza para superar períodos de crisis alimentarias con el mínimo de subsistencias. Cuenta en su territorio con yacimientos


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Evitar un conflicto bélico en Corea2

Cuando todavía están en discusión muchos de los aspectos vinculados con la motivación y el desarrollo de la campaña militar en Irak, ha tomado estado público la posibilidad de que los EE.UU. emprendan otras operaciones similares. Eso es lo que se desprende, al menos, de declaraciones vertidas por elevados funcionarios de ese país.

Una decisión semejante podría apuntar, por supuesto, en diferentes direcciones. En el terreno de las conjeturas, la veleidosa flecha de la amenaza recorrió en los últimos meses todo el cuadrante en torno de la Mesopotamia clásica: la invasión podría dirigirse contra Siria, contra Irán, o acaso, contra Arabia Saudita. Este último país es, por cierto, la única base segura, estable y reconocida del terrorismo fundamentalista islámico.

De pronto, el escenario se ha modificado y el enemigo aparece situado ahora en el otro extremo del mundo. Hoy las armas apuntan, en efecto, hacia Corea del Norte, país pequeño y con un gobierno autoritario, que aspira a unificarse con su hermana Corea del Sur; objetivo tan obvio como improbable, que podría dar origen _en caso de que se concretara_ a una potencia económica de dimensiones comparables a la de Japón.

Naturalmente, Corea del Norte no se muestra dispuesta a sufrir pasivamente una invasión y amenaza con usar la única arma a su disposición, que es su capacidad tecnológica. Sin eufemismos, ha anunciado que responderá a eventuales ataques misilísticos con una salva de proyectiles nucleares, armamento que algunos sectores juzgan por ahora de dudosa existencia, pero que en el caso de que estuviese montado, alcanzaría seguramente a inquietar a muchos países, empezando por el propio Japón. Se dice que habría seis bombas nucleares listas para responder a cualquier intento bélico que eligiese como blanco el norte de la península coreana.

Abolido virtualmente _o disminuido en su eficacia_ el orden jurídico internacional después del 11 de setiembre, en medio de la apoteosis de una indignación multitudinaria y justa, tiende a instalarse en sectores estratégicos de la comunidad mundial la idea de que, en tiempos actuales, la única ley vigente es la del más fuerte. Resulta imprescindible que esos conceptos disolventes sean abolidos y que vuelvan a prevalecer en el mundo los esfuerzos institucionales tendientes a preservar la paz. Urge, asimismo, recomponer la credibilidad internacional y la plena vigencia de las estructuras de la ONU y de su misión en el campo de la prevención de los conflictos bélicos y de la consolidación de los ideales de paz y convivencia que resurgieron con tanta fuerza en el mundo después de la Segunda Guerra Mundial.

La dolorosa experiencia que vivió la humanidad al concretarse la invasión a Irak no debe de ninguna manera repetirse. Es responsabilidad de todos los actores internacionales sin excepción asegurar que se disipen los resquemores, las incertidumbres y los miedos.

2 La Nación, 24 de julio de 2003.


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petrolíferos y realiza un importante aprovechamiento de sus cursos de agua, como por ejemplo el Yalu, para construir usinas hidroeléctricas.

Esta breve síntesis del componente económico deja la impresión que esta república en la actualidad se presenta como un elemento de características desequilibrantes en esta inestable región asiática, reafirmadas reiteradamente por las desafiantes declaraciones del presidente Kim Jong II.

Componente militar

Corea del Norte cuenta con un arsenal nuclear, lo que crea un real peligro en la proliferación de armas de destrucción masiva. Además de ello, su capacidad tecnológica y misilística le dan los vehículos aptos para el ataque, aun intercontinental, transportando sus armas nucleares. Sus fuerzas armadas se presentan como muy bien equipadas e instruidas, no teniéndose datos precisos sobre sus efectivos. Sus buenas relaciones políticas con la República Popular China y con Rusia le permiten contar con mercados seguros para la adquisición de armamentos de última generación tecnológica para sus fuerzas armadas que reforzarían a los producidos sobre la base del importante nivel industrial alcanzado. En los últimos tiempos ha realizado con éxito demostraciones de fuerza mediante pruebas misilíticas sobre el mar del Japón y espectaculares desfiles presentando su nuevo y moderno arsenal.

Las consideraciones sobre su componente militar permiten deducir que Corea del Norte posee poder de disuasión nuclear y se presenta por su poderío como un enemigo peligroso para quien quiera invadir su territorio. Su objetivo político de unificar la península coreana bajo un régimen comunista, apoyado en su componente militar, hace de esta república un factor desestabilizador en la región.

Una nueva situación entre las relaciones de política internacional que tienen por actores estratégicos a los EE.UU. y a Corea del Norte, dirigida a un endurecimiento, se ha producido al declarar este último país que sólo una inmensa fuerza militar disuasoria lograría evitar la guerra y en dicha oportunidad también desautorizó a las Naciones Unidas como organismo de control de su política nuclear. La gravedad de estas declaraciones la respalda en su apreciación estratégica que considera que si ni la opinión pública mundial, ni el Consejo de Seguridad fueron capaces de detener la guerra de Irak, ningún tratado podría asegurar que los EE.UU. no la atacaría. Mientras esto ocurre con uno de los actores estratégicos, el otro, en Washington, presenta divergencias en la búsqueda de soluciones a este embrionario conflicto, que no por ello deja de ser de alto riesgo. La búsqueda de una solución a este problema político pone en posiciones encontradas al ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld, influenciado por el éxito militar en Irak, partidario de soluciones drásticas para derrocar al presidente Kim Jong II, frente a la propuesta del Grl. Colin Powell, que pretendería llegar a negociaciones de cooperación siempre que Corea del Norte abandone su política nuclear; si ello no ocurriera, los EE.UU. podrían llegar a imponer sanciones económicas. La república asiática aceptaría esta última propuesta si se firmaran acuerdos bilaterales que favorezcan su desarrollo integral sin condicionamientos.

Un nuevo actor estratégico mediará en el conflicto en desarrollo; se trata nada más y nada menos que de la República Popular China, la cual pretende mantener su rol de potencia hegemónica en esta región tan inestable de Asia. Si bien el Gobierno chino asegura que no será árbitro entre las partes, es muy significativo que llevará el lugar de negociación a su territorio y más precisamente a su capital política Beijing (Pekín). Este tercer país en el conflicto, demuestra su interés en el resultado a obtener


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en esa serie de reuniones. En tal sentido no debe olvidarse que fue y es un potencial aliado de Corea del Norte.

Luego de recordar algunas características de este componente del Eje del Mal, determinado por la estrategia de los EE.UU., quedaría la lógica duda; si su política llevaría a adoptar una resolución para atacar a su territorio o por su naturaleza se buscaría una solución negociada para neutralizar sus aspiraciones ¿Sería rentable estratégicamente para los EE.UU. llevar a cabo una acción armada contra esta república comunista e involucrarse con la República Popular China que pretende ser la potencia hegemónica de la región? Como no se puede hacer futurología o adivinación sobre eso, sólo el futuro y la política mundial en su desarrollo nos llevará a la realidad en el momento oportuno.

Conclusión final

La política internacional de los EE.UU., única superpotencia mundial, _para muchos analistas imperial_ ha tomado un giro tal, que su presidente George W. Bush en el documento Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos por él firmado, expresa en algunos de sus pasajes que los EE.UU. actuarán cuando las amenazas se insinúen antes de que éstas cristalicen. Para evitar actos hostiles de nuestros adversarios los EE.UU. actuarán preventivamente. ¿Esta declaración clásica de Guerra Preventiva consideraría a Corea del Norte como una amenaza? ¿También lo sería en el futuro Colombia, la Triple Frontera o cualquier otro lugar en el mundo que elijan los EE.UU. como amenaza?

Hoy la Guerra Preventiva es la idea fuerza que justifica el proceder estadounidense, impensable en otros tiempos de su historia, como cuando el presidente, general Dwight D. Eisenhower, dijo en 1953 que la Guerra Preventiva era un invento de Adolfo Hitler, afirmando francamente, yo no me tomaría en serio a nadie que me viniera a proponer una cosa semejante.


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